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Nortiada, oficialmente conocido como Urracado de Nortiada, es un estado soberano situado principalmente en el noroeste de la península ibérica, siendo su capital la Santa Ciudá d'Urraca, en Senabria, a las orillas del Llago d'Urraca. Su forma de gobierno es la de una monarquía de carcer feudal y la actual soberana es la reina Prepedigna I de Nortiada, de la Casa Urracal de Senabria.

Historia

Los primeros Asentamientos

Aunque los dominios actuales de Nortiada ha estado poblada durante muchos milenios, no se puede hablar de una sociedad estable hasta aproximadamente hace 1.400 años, cuando se conformaron los primeros pueblos en zonas fértiles cercanas a ríos como el Duero, el Minho (Miño en NLT) o el Nabia (Navia en NLT). Estas agrupaciones en los castros se realizaban en el recinto intramuros. Los muros generalmente se encontraban rodeados de fosos y piedras hincadas a modo de defensa pasiva.

Las primeras Ciudades

En las orillas del Duero fue fundada por Ballio la ciudad de Prauberde, que por su localización tenía suntuosas cosechas y a la que acudían campesinos de toda la zona para cambiar sus productos o ser contratados por las más ricas familias para recoger las cosechas de trigo y vid que se cultivaban en las afueras de los muros de la ciudad.

Más al norte, entre las montañas y a la vera del río Nabia apareció Entemontes, que comenzó siendo la hacienda de una familia ganadera y acabó convirtiéndose en una aldea muy visitada donde era común la compra y venta de reses; además de que por su cercanía al mar la pesca era una actividad común.

La Nobleza de la Época

Algo no muy frecuente, pero que comenzó a emerger era la nobleza. Familias que por sus bienes y servicios a los poblados y aldeas lograban ganarse un buen prestigio, y que usaban sus riquezas para tener otras personas a su servicio. La primera familia noble datada es la Casa de Rínidiu, que apareció a principios del S. IV a. U. (S.V d. C. en NLT) tras la construcción del castillo de Prauberde por Ballio Rínidiu, quien era un hombre que por su gran astucia había logrado obtener una gran fortuna y se había ganado el favor de las gentes a las orillas del Duero.

Otras de las primeras casas nobles fueron la Casa de Minho, la Casa de Bera y la Casa de Bocacumal.

El nacimiento de las Monarquías

Las casas nobles comenzaron a aumentar en poder y cada vez ganaban más y más terrenos; de esta manera comenzaron los conflictos entre las diversas ciudades, que se fueron unificando bajo los estandartes de las familias más ricas hasta que nacieron los primeros grandes reinos en el noroeste de la península: Minho, Bera, Nabia, Prauberde y Senabria.

Las relaciones entre los diversos reinos y las ciudades estado eran complicadas. Muchas de ellas se aliaban a través de matrimonios reales y se mantenían en un estado de guerra casi constante con sus enemigos, pero en muy poco tiempo las tablas podían cambiar, y los países que en un principio eran aliados se volvían enemigos por pequeñas pretensiones territoriales.

Esta situación de inestabilidad produjo un gran retraso en el desarrollo de la región y mientras otros países del continente avanzaban hacia nuevas tecnologías, sistemas económicos y relaciones comerciales, los reinos del noroeste se encontraban estancados en los finales del S. V a. U. (S. VI en NLT).

Los tres grandes Reinos

Pronto la situación de eterno conflicto se acabó, cuando tres monarquías lograron hacerse con el poder tras anexar o simplemente conquistar otros pequeños reinos y ciudades; estos países fueron: Bera, en la costa del Mar Atlántico; el Reino de Xubimontes en las montañas del norte de Iberia y el Reino de Nortiada a la orilla del Duero.

Estos países mantuvieron un buen periodo de calma y gracias a esto sus ciudades y aldeas pudieron vivir un gran crecimiento que se mantuvo así durante casi un centenario, hasta que una guerra entre los tres reinos rompió la calma.

La Gran Guerra

Aunque la calma era notable entre los tres reinos, en las zonas fronterizas varios condados se enfrentaban entre sí, lo que hacía que aunque el país estuviese en situación de paz, las fronteras no dejasen de variar, cambiándose muchas veces por escaramuzas entre pequeños ejércitos de nobles o matrimonios que generaban cambios de tierras. Hubo un caso especial, y fue el de Nabia.

En este conflicto, la Casa de Nabia, que había quedado como una pequeña familia en el reino de Xubimontes, se enfrentaba a la Casa de Eo que era parte del reino de Bera. En este caso, los monarcas de ambos reinos intervinieron en la disputa de los pequeños contados fronterizos, lo que acabó degenerando en una cruenta guerra entre ambos.

Pasados ya ocho años del inicio de la guerra, el resultado no parecía aclararse; pero los dos beligerantes se encontraban muy debilitados, así que, bajo el mando de Astur III, Nortiada declaró la guerra a ambos y lanzó sus ejércitos hacia la capital de Xubimontes, Entemontes, que cayó tras diete meses de asedio.

Aun así la familia real xubimontesa, la Casa de Bocacumal, logró huir y esconderse en el Palacio del Llagu, bajo el amparo de la Casa de Senabria. Con el país sin líder, muchos de los nobles se independizaron del reino y la región se acabó balcanizando, lo que fue aun peor para el país, que quedó totalmente ocupado por Nortiada.

Aun así, este tiempo fue aprovechado por Bera, que reorganizó sus ejércitos y preparó una resistente defensa para enfrentarse a las constantes embestidas de los ejércitos del rey Astur. Pronto, ambos reinos quedaron en una situación de calma, y la paz estuvo cerca de ser firmada entre los dos, pero Turbalio I de Xubimontes salió del Ducado de Senabria para volver a la capital de su reino, Entemontes, donde muchos nobles xubimonteses le esperaban con los brazos abiertos para volverle a jurar lealtad; de esta manera el reino del norte volvió al conflicto y acabó expulsando a los nortiados de su territorio.

La guerra había dejado miles de muertos, así que se acabó firmando una paz blanca entre los tres países con una tregua de duración indefinida y el compromiso de los tres reyes de mejorar las relaciones entre si y sólo buscar el bien de los pueblos y ciudades que conformaban sus países.

Doña Urraca de Senabria

En el llamado “Año 0” (≈800 en NLT) nace Urraca de la unión entre Vitorina de Senabria y Miyán II de Xubimontes. Fue a su nacimiento nombrada heredera al trono de Xubimontes, pero esto cambió cuando nació su hermano, Vitorino Miyán.

La envidia de Doña Urraca al nuevo heredero era infinita, pero ésta nunca lo mostró ante nadie. A sus doce años, por consejo de su institutriz y futura mano derecha, Sonia de Minho, mató a su hermano clavándole un puñal en la noche, y acusando a uno de los criados del asesinato de su hermano. Esto le hizo volver a la línea sucesoria, pero aspiraba a recibir más que el reino de su padre y el ducado de su madre.

A sus 19 años su padre, Miyán II de Xubimontes, falleció en un accidente de caza y la corona del reino pasó a su hija Urraca, que sería la primera reina del país. En Nortiada, el rey Astur IV había fallecido y la corona pasó entonces a Gumersindo, tío de la reina Urraca. Antes de que éste pudiese tener ningún hijo con su esposa Teresa de Prauberde, Doña Urraca le mató envenenándole la bebida durante una fiesta de la nobleza nortiada, a la que había sido invitada por ser la futura heredera del Ducado de Senabria.

Sin heredero, la corona de Nortiada pasó a ser otorgada a la única hermana del rey, Vitorina de Senabria, que posteriormente fue asesinada por Sonia de Minho bajo las órdenes de Urraca. Ya sólo quedaba un reino que tomar bajo su poder, Bera.

La reina Urraca I, buscó en la Casa de Minho, que reinaba para el momento en el país, un buen pretendiente y lo encontró en Xabier de Arousa, tercer hijo del rey Breogán VI de Bera. Ella y su consejera Sonia de Minho urdieron una trama de intrigas y asesinatos que hicieron deteriorarse a la familia por dentro, lo que degeneró en un colapso de la dinastía de Minho.

Los dos hermanos mayores de Xabier y su sobrino fueron ejecutados por sicarios de Nortiada a órdenes de Urraca, mientras que los reyes murieron al descarrilarse su carro y caer a un río por culpa de un sabotaje realizado por Doña Sonia. Así la corona quedó en manos del marido de Urraca, con quien ella tuvo un hijo al que llamó Miyán Breogán.

Con la línea de sucesión casi asegurada su marido sólo era una carga, y si ella moría antes y él casaba con otra noble, se aseguraría de que la corona no pasase a manos de Don Miyán, a quien no reconocía como hijo por su malformación en las piernas; de esta manera, una noche en la que compartieron alcoba ella le asesinó, y tal y como hizo con su hermano acusó a un criado del palacio de asesinato e intento de violación.

La corona instantáneamente pasó a su hijo con la regencia de su madre, pero éste no estaba capacitado para gobernar ya que su único problema no era una malformación que le impedía caminar, sino que también sufría de un grave retraso que le impedía aprender como un joven normal, así que su madre contrató a un puñado de ladrones que le secuestraron y le tiraron al mar.

Doña Urraca se encontraba en problemas, no tenía heredero, y tampoco tenía familia cercana a la que pasar la corona, por lo que a su muerte, la gran obra que tanto esfuerzo le había logrado conseguir se iría a pique, por lo que a sus 34 años buscó de nuevo otro esposo con el que tener hijos y ahora si asegurar su sucesión. Éste fue Don Amando de Prauberde, un noble de baja casta que tenía una buena fortuna en la antigua capital de Nortiada. Éste se enamoró locamente de la reina, y tuvieron un total de cinco hijas, todas mujeres.

Reinado de Doña Urraca

La reina no sólo tuvo sus dilemas personales y familiares. Puesto que también fue una gran soberana a nivel administrativo ya que, aparte de unificar los tres mayores reinos del noroeste de Iberia, promovió grandes proyectos para la creación de caminos y monasterios (que luego fueron dedicados al culto a su persona).

También, durante su reinado se comenzó a recolectar de manera más masiva minerales como el hierro, cobre, plata e incluso oro. Con el dinero obtenido de la producción y comercio de metales, el país empezó a vivir un periodo de riqueza total que se invirtió en la creación de esculturas y monumentos, la amplia mayoría de ellos dedicados a Doña Urraca.

Se introdujo el uso del granito y la pizarra en la construcción de palacios. Otras materias como la madera o la lana se hicieron un bien muy importante en las exportaciones a otras poblaciones cercanas al país e incluso a otros reinos de Iberia.

La nobleza vio muy reducido su control sobre la población y territorios, ya que Urraca fue la primera reina que se encargó de evitar que éstos pudiesen obtener demasiado poder y así derrocarla. En cambio, el clero recibió grandes donaciones de la soberana de Nortiada, construyendo con parte de este dinero iglesias, monasterios, e incluso la Catedral d’Urraca, en Senabria, su ciudad de origen (aunque la reina no vio acabada dicha obra arquitectónica, que tardó más de cien años en ser construida).

También cambió las leyes sucesorias del país e hizo más fácil la sucesión para sus hijas, aboliendo cualquier tipo de sistema que diese prioridad a los hombres, alegando en las Cortes de Prauberde que: “[…] las mujeres no estamos menos capacitadas que un hombre para gobernar, y un ejemplo es mi vida […]”. Otra de sus frases más controversiales fue dicha en una fiesta realizada por la nobleza de Bera, donde Urraca fue atacada verbalmente por un noble y ella le respondió: “Eres un hombre, con quitarme las prendas que llevo ahora mismo te tendría a mi total y absoluto servicio, […]”.

Doña Urraca murió el 89 de Seronda (Otoño) del Año 66 d. U. (≈860’ en NLT) y la corona pasó a su hija, Sonia.

Años posteriores a Urraca I

La reina Sonia I de Nortiada era una gran admiradora de la vida de su madre y mantuvo un gran afán por mantener el prestigio de la antigua reina por lo alto, de esta manera nació el culto a Urraca, conocido formalmente como Urraquismu (o en castellano Urraquismo) y sus seguidores, los urraquenhos lo supieron mantener vivo hasta la actualidad.

Las políticas de sus sucesores fueron claros seguimientos de las enseñanzas de Doña Urraca I, manteniendo las ideas económicas que ella creó y potenciándolas con las tecnologías que se desarrollaban con el tiempo. Los templos de culto al Urraquismu fueron popularizándose y a finales del reinado de Sonia ya todos los reinos tenían al menos una congregación que adorase a la antigua reina.

Aun así, este culto supuso un problema para las relaciones externas del país, suponiendo un distanciamiento con los pueblos y ciudades colindantes, que no aceptaron adorar a alguien que no fuese uno de sus dioses clásicos; el comercio se redujo y la economía comenzó a bajar, pero no fue realmente un problema para el país, que mantuvo su nivel de vida en una calidad media-alta.

El  gran alzamiento de los Nobles

Los años pasaron y con ellos el miedo de la nobleza a la rebelión disminuyó. Los xubimonteses y beros no se sentían contentos con la situación de dominación por parte de Nortiada, por lo que con el tiempo se comenzó a crear una red de tramas y maquinaciones en contra del rey Miyán III. Esto solo fue a peor cuando el propio monarca decidió realizar un aumento de los impuestos sobre la nobleza para importar alimentos de los poblados cercanos debido a que las cosechas habían sido muy pobres y la población no dejaba de crecer.

Se firmó entonces, en la ciudad de Pontellongu se firmó la “Magna Conspiración”, dónde nobles de las casas de Minho, Bera, Nabia y Sierreadinerau se comprometieron a apoyarse para derrocar al rey Miyán. No tardaron en alzarse y el 36 de Branu (Verano) de 114 (lo que sería 914 en NLT) el duque García VI de Nabia declaró oficialmente la independencia de Xubimontes bajo su liderazgo.

En Bera, en el Palacio de Solano, el duque Xabier V de Minho hizo lo mismo que Don García VI y fue secundado por el movimiento secesionista del conde Alfonso II de Sierreadinerau en el norte del Urracado de Nortiada.

El rey decidió retirarse de su palacio en Prauberde y esconderse en las montañas de Senabria, en la Santa Ciudá d’Urraca. La población local formó entonces una fuerte resistencia y repelió los ataques enemigos. Vista la poderosa resistencia del rey y sus súbditos, algunos nobles que al principio se habían declarado neutrales acudieron en su ayuda, yendo hacia el Llagu d’Urraca los condes de Prauberde y la duquesa de Eo. Desde ahí, la familia real y sus nuevos apoyos lanzaron una contraofensiva directa hacia la ciudad de Bernesga, capital del condado de Sierreadinerau.

Tras cuatro meses de asedio, la capital cayó y toda la familia noble del lugar fue ejecutada en el momento, eliminando cualquier resto de la casa condal. Habiendo recuperado tal posición estratégica, el monarca Miyán III avanzó directo hacia la ciudad de Entemontes, que aunque trató de resistirse, no pudo aguantar la embestida de los soldados nortiados e izó la bandera blanca en el palacio de los duques de Nabia; que tal y como les había pasado a los condes de Sierreadinerau, fueron ejecutados.

Los duques de Minho y Bera se rindieron al instante y sólo los cabecillas de la rebelión fueron apresados y obligados a pagar cuantiosas cantidades de dinero al rey. De esta manera el país se calmó definitivamente y las pretensiones de rebelión acabaron.

Actualidad

Los años pasaron y el país siguió desarrollándose, a veces de manera más notable y otras de forma pausada; todo en base a quién gobernara. Las rebeliones de nobles se habían dado en alguna que otra ocasión más, pero no eran más que pequeñas refriegas típicas en cualquier reino.

En cuanto a la economía, los sectores de la agricultura, pesca y minería han sido considerablemente potenciadas durante el último siglo; mientras que la manufactura de productos textiles o la ganadería perdieron fuerza en el país.

La actual propietaria de la corona nortiada es la reina Prepedigna I, con 58 años de edad y reinando desde los 33 tras suceder a su padre Ursicio II de Nortiada.

Gobierno

Familia Real

Véase también: Casa de Senabria.

La familia real nortiada está formada en la actualidad por la titular de la Corona, que ostenta el título de reina de Nortiada, Xubimontes y Bera; su consorte; hijos (con sus respectivos consortes) y madre.

La casa real de Senabria fue fundada por Doña Urraca de Xubimontes y Senabria, nacido en la antigua ciudad de Llagufríu, en el Ducado de Senabria, fue heredera de Xubimontes tras la muerte de su hermano Vitorino Miyán, y escogida como sucesora de su madre Vitonrina tras recibir ésta la corona de su hermano Gumersindo I; además de recibir el reino de Bera tras ser asesinado su hijo Miyán Breogán.

Miembro Título, -os Edad Periodo
Reina Prepedigna I Reina de Nortiada, Xubimontes y Bera. 59 años. 26 años de reinado.
Reina Teodula de Labortano Reina consorte de Nortiada, Xubimontes y Bera. (Hasta el 374.)

Reina emérita de Nortiada, Xubimontes y Bera tras la muerte de su marido, el rey Ursicio II.

Marquesa de Urrugne.

88 años. 27 años de reinado.

26 años de reinado.

59 años de reinado.

Rey Ditstiratsu /

Duque Ditstiratsu III

Rey consorte de Nortiada, Xubimontes y Bera.

Duque de Gipuzkoa.

48 años. 25 años de reinado.

22 años de reinado.

Príncipe Alfonso de Nortiada Heredero inmediato al trono del Urracado de Nortiada.

Príncipe de Prauberde.

36 años. 36 años de reinado.
Duquesa Zuriñe de Labortano Duquesa de Labortano.

Consorte del príncipe heredero Alfonso de Nortiada.

34 años. 3 años de reinado.

6 años de reinado.

Princesa Sonia Segunda en la línea de sucesión nortiada. Hija del príncipe heredero Alfonso de Nortiada y la duquesa Zuriñe de Labortano. 1 año.
Don Ursicio de Senabria Segundo hijo del matrimonio de Doña Prepedigna y Don Ditstiratsu III; por lo tanto, tercero en la línea de sucesión tras su hermano Don Alfonso y su sobrina Doña Sonia. 29 años.
Condesa Tiburcia de Eo 21 años.
Don Alfonso de Senabria 14 años.
Don Proculo de Eo 14 años.
Princesa Edurne de Gipuzkoa 22 años.
Príncipe Istolaceo II del Sur 18 años.

(Ficha que data del año 402 en Nortiada. [Año III])

En negrita están marcados por orden los sucesores de la corona en caso de que el anterior a ése muriese; por ejemplo, a la muerte de Prepedigna la corona pasará a Alfonso, y de Alfonso a Sonia. Si ambos muriesen la corona pasaría a Ursicio, y así se seguiría el orden.

Relaciones internacionales

Relaciones en Iberia - Nortiada-0.png

Mapa de las Relaciones Internacionales de Nortiada en el 402 (1.204 en Dinastías).

Nortiada, durante toda su historia se ha mantenido al margen de los conflictos internacionales y se han ignorado al resto de países y sus pretensiones para evitar conflictos externos, pero desde el reinado de Ursicio II el país abrió sus puertas, encontrándose de frente con enemistades en todas sus fronteras.

El Reino de Castiella fue el primero en declarar su abierta enemistad a Nortiada, declarando que todos los territorios al sur del Duero eran legítimamente suyos y habían sido robados por los nobles de Prauberde siglos atrás, cuando se fundaron los primeros cultivos de trigo en la región.

Por su parte el Reino de Pertual, histórico aliado de Castiella, se proclamó como un enemigo de Nortiada, más que por razones territoriales por conflictos económicos, puesto que durante muchos siglos pescadores nortiados faenaron en aguas pertuguesas sin permiso alguno; cosa que se sigue haciendo en la actualidad.

El Ducado de Cantabria, por su parte, siempre ha tenido cordiales relaciones con Nortiada, ya que a lo largo de la historia fueron buenos aliados comerciales; pero esta relación comenzó a caer en declive cuando Doña Prepedigna I casó con el duque Ditstiratsu III de Gipuzkoa, la segunda casa nobiliaria más poderosa del Reino de Vasconia sólo detrás de la familia real. Tal matrimonio fortaleció las relaciones vasco-nortiadas y produjo una alianza en el año 386 (1.187 en NLT, 14 años antes del inicio de Dinastías).

En cuanto al resto de países de Iberia, Nortiada se ha mantenido neutra, aunque por enemistades comunes mantiene una actitud amistosa hacia los Cuatro Reynos del Sur. En el caso del Reino Electivo de Barna y el Senecato Electivo de Mailën, la reina Prepedigna ha intentado mejorar relaciones para evitar posibles enemistades, además de intentar crear rutas comerciales y lazos matrimoniales con la nobleza de ambos países.

Economía

La economía de Nortiada sigue un modelo de carácter feudal y es que en la base del sistema se encuentra la relación señor-siervo, en la que el primero es o bien un noble o un clero, y tiene la obligación de proteger al segundo, que es un campesino sometido a servidumbre, con obligaciones económicas dedicadas a su señor.

Durante mucho tiempo el país se encontró en un bloqueo económico que no parecía avanzar y es que las constantes guerras entre los reinos del noroeste impedía el crecimiento de la calidad de vida de los siervos y nobles del país.

Con la unificación de Nortiada, Bera y Xubimontes bajo la corona de Urraca I la actividad económica comenzó a evolucionar y seguir un progresivo avance hacia los sistemas económicos de la época. Durante el reinado de Doña Urraca, la agricultura y la minería se convirtieron en los dos sectores más poderosos de la economía; y posteriormente gracias a las reformas de Doña Sonia I y Don Gumersindo III  la pesca y la manufactura de textiles también se convirtieron en importantes actividades dentro de la economía nortiada.

Agricultura

Es la principal actividad económica del país, y en cuanto a los cultivos predominan los cultivos de secano en el sur, como cereales, legumbres y vides; cultivos de hortalizas en las tierras de Bera y finalmente maíz y manzanas en las montañas de Xubimontes y Sierreadinerau.

El aumento de la producción como consecuencia de las innovaciones supone una reducción de las prestaciones personales de los siervos a sus Señores en cuanto a horas de trabajo, sustituyéndose por el pago de una cuantía económica o en especie. Se reducen las tierras del Señor y se extienden los arrendamientos. Al mismo tiempo los campesinos, disponen de más tiempo para procurarse sus ingresos, incrementan sus rentas y ganan en independencia.

Las mejores zonas atraen a una mayor masa de población y se producen grandes migraciones hacia las zonas más fértiles del urracado. El crecimiento de población ocurrido gracias a las nuevas técnicas agrícolas es notable, llegándose a triplicar la población del país en poco más de trescientos años; las hambrunas desaparecen y por ello las tasas de natalidad y de mortalidad se mantienen más estables.

En la actualidad, la agricultura de subsistencia se mantiene por los tres reinos, pero éstos están encargados de abastecer a los poblados de los alrededores del urracado que son cada vez más y más dependientes de los productos nortiados.

Minería

Detrás de la agricultura se encuentra la minería, que es la segunda actividad económica más importante del urracado y de la que se sacan los principales bienes para el comercio con otros países vecinos como son por ejemplo el Reino Electivo de Barna, el Senecato Electivo de Mailën y los Cuatro Reynos del Sur.

El urracado domina algunas de las regiones más ricas de Iberia en cuanto a la minería y esto fue aprovechado por Doña Urraca, que tras ver las infinitas posibilidades que se abrían frente al país creando minas procedió a dar dotes especiales a nobles para que impulsasen esta actividad.

El mineral ferroso más producido es el hierro, que se saca sobre todo de las zonas del norte y centro de Sierreadinerau. Por su escasez, se trata de evitar su uso en otros aspectos no militares, e incluso en el ejército se ha llegado a usar la plata ante la falta de minerales ferrosos.

Y tratando sobre metales preciosos, Nortiada vivió un gran crecimiento económico tras descubrirse la existencia de oro en sus tierras; fue el noble Fulgencio de Lleres el primero en encontrar oro y plata y además fue el primero en ostentar el título de “Conde de Sierreadinerau”. El oro es usado principalmente para la producción de monedas y la creación de joyería para nobles y cleros de todo el urracado; en cambio la plata es más versátil, y a parte de crearse monedas de menor valor con ella se hacen armas, utensilios y artículos ornamentales.

En cuanto a los metales no ferrosos destacan el cobre, el cinc y estaño; todos ellos usados principalmente para crear aleaciones con mejores propiedades que la de los metales separados entre sí. El aluminio y el cuarzo, aunque no sean minerales metálicos también se usan y extraen muy frecuentemente; usándose el primero de ellos para la producción de espejos y el segundo para la producción de joyería y tallas de piedra.

Rocas

Aunque la minería de metales sea la que más beneficios a nivel económico dé, la mayor producción del país en la minería se saca de las canteras, generando pizarra, granito y arcilla suficiente para abastecer a todo nuestro país y los poblados cercanos.

Por ésta razón, la amplia mayoría de pueblos y ciudades del país han sido reformados y las rocas como la pizarra y el granito son los principales materiales de construcción aunque en un principio parezcan ser más caros de producir.

Las exportaciones de rocas a pueblos cercanos son constantes y se estima que al menos la mitad de edificios de roca construidos en la península tienen materiales sacados de Nortiada. Los palacios del urracado son construidos en su mayoría con grandes muros de granito y enormes tejados de pizarra, que gracias a su tono oscuro funciona muy bien para absorber el calor y tener un buen sistema de calefacción sin necesidad de hacer fuegos en las estancias superiores.

Este tipo de construcción ha hecho que Nortiada sea un país muy diferente del resto del mundo en cuanto a lo arquitectónico y se trata de mantener esta tradición ante todo, evitando de manera cada vez más intencionada el uso de maderas; que quedan supeditadas a simples recubrimientos de suelos.

En cuanto a las edificaciones de carácter militar como murallas o castillos, éstos también están construidos en granito y debido a las largas épocas de paz vividas por el país durante los últimos centenarios, las edificaciones defensivas han adquirido un carácter muy artístico, llegando a haber “peleas” entre arquitectos por ver quien construye las más bellas y efectivas murallas o fortines.

Fueron la legendaria reina Doña Urraca junto con su hija las principales impulsoras del uso de granito en la construcción, y ambas se encuentran enterradas en la Catedral d’Urraca en dos sarcófagos separados tallados en granito y decorados con pizarra, mármol y cuarzo.

Fuerzas Armadas

El Urracado de Nortiada no tiene una larga tradición militar, y su principal experiencia en conflictos militares se ha dado combatiendo en pequeñas guerras civiles o por conflictos entre ducados o condados del país. Gracias a la falta de conflictos externos, el país ha mantienido una evolución muy diferente a la del resto de Iberia en términos de armamento.

Otra gran diferencia respecto al resto de iberia se encuentra en que las mujeres también pueden formar parte del ejército, cosa que se realizó durante el reinado de Doña Sonia I cuando un contingente de mujeres fue utilizado para combatir a una tribu pertuguesa que amenazaba el sur del Reino de Bera. Al principio los nobles más tradicionales se negaron a aceptar esta reforma; pero con la creciente influencia del Urraquismu, que apoyaba la participación de la mujer en el ejército, las damas comenzaron a poder obtener rangos militares.

Ejército

El ejército regular de Nortiada está formado por aproximadamente 11.500 caballeros, de los cuales sólo un 60% son hombres y el resto mujeres. Aun así, ante un posible conflicto militar los señores feudales pueden llamar a campesinos del pueblo llano a la guerra, pudiendo reclutar de esta manera a un máximo de 86.283 hombres y mujeres; cosa que sería insostenible debido a que los campos quedarían sin a penas gente que pueda trabajar las tierras y por ello se generarían grandes hambrunas en todo el país.

Armas

Las armas del Urracado son considerablemente diferentes a las típicas utilizadas por el resto de países de Iberia; ya que mientras que en estos es más típico el uso de espadas, en Nortiada se prefieren usar hachas.

  • Dibruesa: La dibruesa es el tipo de arma más utilizada por los caballeros nortiados, sobre todo por las mujeres. Es un hacha de doble corte cuyo filo está forjado en hierro y unido a un asta de tamaño medio o largo. Es usada en el combate de infantería, el cual predomina entre el ejercito nortiado, y su uso es muy popular por el temor que genera en los enemigos que no están armados con ella; además de la gran fuerza que con la que se puede golpear debido al largo de su mango.

Proyectos Nacionales

Misión del Norte

la Misión del Norte es un proyecto propuesto por Don Prudenciano “el Navegante”, quien es un afamado marinero de las tierras del reino de Bera.

Prudenciano "el Navegante"

Prudenciano nació en el seno de una familia aristócrata formada por el almitante real Don Xabier de Rías y la marquesa Doña Serviliana de Betanzos. Fue educado por su padre para sucederle en el puesto de almirante a su muerte, pero esta distinción no le fue entregada a la muerte del mismo; aun así, los barcos propiedad de su progenitor le llegaron en herencia y con el permiso del entonces rey Ursicio II formó la Flota de Rías, que en poco más de una década se convertiría en una armada tan competente como la Flota Real.

Al no recibir el título de almirante real, se decidió interesar por otro tipo de actividades, y una de ellas fue la exploración. El primer viaje que realizó fue la llamada "Expedición de los Cinco Años", en la cual navegó hacia el sur, pasando el reino de Pertual y tras esto cruzó el Estrecho de Xibraltar. Las aventuras que vivió durante sus años de exploración fueron muy variopintas y se descubrió la existencia de una infinidad de naciones fuera de las tierras íberas.

Hubieron refriegas contra piratas. Las dos mayores batallas se dieron contra piratas en:

  • La Costa de Tunicia
  • La Isla de Xipre. En esta se dió la batalla naval más dura luchada por Nortiada en toda su historia, 5 de los 8 barcos fueron hundidos y el resto quedaron muy malheridos, teniendose que retirar de nuevo a las costas del Real Imperio de Sadmadra.

Tras haber logrado vencer a la flota sirdikia, los barcos nortiados se vieron obligados a buscar asilo y protegerse en las arenas del ríu Nilu. Tras recuperarse, los restos de la flota salieron del puerto y avanzaron por las costas del Lebante pasando frente a una nación denominada Veytsakoln, con la que se comerciaron bienes nortiados a cambio de especias orientales. Siguiendo por su camino, la flota de Don Prudenciano avistó tierra, una isla por lo que parecía; de esta manera decidieron acercarse en son de paz, pero fueron rodeados por un grupo de barcos con velas especialmente grandes y velocidades nunca vistas en el ámbito de la navegación.

Racialmente eran parecidos a los hombres de la Liga de Veytsakoln, pero ni mucho menos eran igual de tolerantes que estos, y no dudaron en atacar a la flota nortiada sin piedad, hundiéndo y saqueando los barcos sin que ninguno de los capitanes pudiese hacer nada. Cuando ya habían pasado varias horas y la derrota era inevitable, el barco de Don Prudenciano junto con otros dos barcos aliados huyeron hacia el sur, de neuvo hacia Sadmadra, donde descansarían, repararían las naves y volverían a Nortiada.

A su retorno, el joven navegante se encontró conun país bastante cambiado; habiéndose sustituído al anciano rey Ursicio por una nueva reina, Doña Prepedigna; la mayor de tres hermanos. La soberana le dió entonces una pequeña corte de cartógrafos que hicieron detallados mapas sobre las costas del Mar Mediterraneu en base a las exploraciones del navegante.

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